la tiniebla de su voz esparce
y me muestra la grieta
de su cabeza
de tierras suspendidas en el aire
una vez más
yo navego hacía el centro
donde el infinito corre
y donde ya no hay peces en el agua.
el lugar vacío que deja
es donde dibuja para borrar
para tachar el momento,
donde muere lo bello
y donde lo fantástico se libera
porque el juego que creía ganado
lo lleva a un lugar
sin forma
sin carne
y sin dolor