arranco las alas de una mordida feroz, y me devoro su jugo. disparo. si quiero puedo atravesarte con la mano las entrañas y obligarte a que te rompas la cabeza pensando en cómo liberar una idea, o dos. estoy presionando tu coherencia, quiero que dejes de balbucear frases inacabables. tenés la saliva más blanca que vi en mi vida, y se vuelve tan repugnante mirarte que siento un deseo enfermo subir por mi garganta.
voy a poseerte.