centella enceguecedora
de maremotos eléctricos
y el alimento de la furia
que crece
mientras la lluvia
rendida a nuestros pies
se disuelve irasible
contagiando sensaciones
al cuerpo.
¿qué pasará si el temblor,
(esa angustia que decrece)
se seca por completo?
nos quedaremos tiesos
inmóviles del alma
petrificados
buscando una explicación
que nos redima
y nos calme,
que de noche venga
y nos acaricie.
fantasmas
asustados de sí mismos
nada tienen por perder.