la danza preciada
estamos meciéndonos porque pendemos de un hilo.

ocultar en los movimientos el miedo a caer
in-evitar el golpe.
¡cuanta fragilidad!
me dí cuenta temprano que tus frutas comenzaron a vaciarse
y que si tus ojos se secan, se convierten en rubíes opacos que no traslucen nada.

no puedo salvarte,
pero dancemos juntos,
con nuestras manos.

creo que
si creamos nuestro propio círculo enérgico
podemos deshacer los hilos.
y tragarlos una vez convertidos en baba.

el paladar espera ansioso su azúcar,
pero ya amanece, y,
no me podés dejar cicatrices hoy. 

Notes