sellan las salidas
cabezas de muñecas rotas que cuelgan del techo
junto a los retazos de tela 
que figuran una tienda espectral para derretir.

¡cuánto calor hace falta para inmolarnos!
a menos que venga la noche
susurrando silencios demacrados. 

un puñado de piedras preciosas que lanzo encima tuyo
como dados a la suerte. 

deducir mentiras de tu fortuna,
leerte el futuro en la cara…
inventando historias para chuparte la imaginación
hasta que dejes los ojos en blanco
y te seques, vacío. 

Notes