jazmín tejiéndose desde mis tobillos hasta mi cintura.
donde reposar ése deseo invertebrado podía suponer maravillas articulables en mi mente.

sol que me mantiene, invierno.
donde no hay nadie, sólo yo y mis jazmines dibujados en la piel.

en el aire esparcen ese aroma suyo y frágil. de mañanas húmedas, con neblina enceguecedora.

jazmines punzantes, con espinas que hacen gritar melodías desafinadas, desgarrándome.

Notes