el día está precioso porque hay sol, pero sigue siendo invierno y el viento que corre es suave y fresco.
cama elástica, salto con los pies descalzos y el pelo suelto se mueve en tiempo y forma contraria a la de mi cuerpo.
cierro los ojos y adentro de mi cabeza es de noche, pareciera haber fuegos artificiales, o luces en círculos que se mueven haciendo dibujos fluorescentes que no veo por primera vez y que eventualmente se desvanecen. me viene el recuerdo de ser chica, y de estar con mi hermano más grande (me lleva 15 años de diferencia). cuando yo tenía 6, y él 21, solía llevarnos a mí y a una de mis hermanas a una cama elástica que quedaba cerca de casa. no había nada más divertido que eso. saltar y saltar por horas, caer sentada y volver a saltar, tirar las piernas para arriba, hacer formas con el cuerpo y espiar la sombra proyectándose sobre el piso.
sentir esa liviandad brutal, porque no importa nada ni nadie cuando estás saltando. caer y rebotar, y sonreir y seguir sonriendo.