Llegás cuando la melodía se hace agua dentro del mar de mis oídos
te prohíbo mientras más te anhelo.
Estás prohibido.
y yo estoy maldita.
es la única razón que le encuentro
a la casualidad
de que cruces tu misticismo,
de que te instales
sin siquiera quererlo.
sin desearlo
sin desearme ahí
en ese lugar al final de la escalera
esperando que lo imposible me invada
y me de ese abrazo
que vos nunca.