lo nuevo y lo desconocido, el deseo y lo que salpican esos animales embebidos en tonos goteantes de lisergia. cuando se mueran los labios y las pupilas, y ya no quede nada más para probar y ver, y todo se base en el recuerdo poco confiable de un -ella-, tan hermosa y pura como la miel del sosiego, el amanecer nos inducirá hacia la muerte del fin de la noche. y ebrios comprenderemos que aniquilar el amor de las pupilas, jamás fue lo mejor que pudimos hacer.

Notes